miércoles, 16 de marzo de 2011

"Ελληνικό Πάθος" Cap.5 HOT

Sin embargo, Justin le había dejado bien claro que él lo había disfrutado todavía menos. ¿Cómo había podido creerlo cuando, borracho, él le había dicho que era la mujer con la que quería casarse? Aquello solo había sido una frase pensada para meterla entre las sábanas.
—¿Por qué no has abortado, estúpida? —le había espetado Justin, justo antes de darle un puñetazo en la cara. La había tirado contra el suelo en su furia.
Aquello había ocurrido casi cinco meses atrás, pero Miley recordaba lo mucho que la había asustado aquella violencia.
—Si crees que me estoy ganando el dinero para gastarlo en ti y en tu bastardo, estás muy equivocada. Si tratas de adjudicármelo, haré que te arrepientas de haber nacido...

Lo que Miley más sentía era que no hubiera visto antes que, bajo el superficial encanto de Justin, se escondía un hombre que utilizaba y se aprovechaba de las mujeres. Se había acostado con otras chicas cuando había decidido cortar su relación con ella por dos veces. Le había mentido al respecto, aunque, en el fondo de su corazón, Miley siempre había sospechado la verdad. Sin embargo, se había negado a aceptar el hecho de que un hombre que la trataba de aquella manera no podía tener sentimiento alguno hacia ella. Por eso, en el momento en que había logrado acostarse con ella, había empezado a perder interés.
Aquel había sido su castigo por comportarse como una tonta, por soñar con un vestido blanco y con la Marcha Nupcial. Lo que no podía soportar era la actitud de sus padres. Sabía que la estarían echando terriblemente de menos, pero no podía volver a su casa mientras no llevara una alianza en el dedo. Las comunidades de las sociedades rurales no eran muy liberales. Una hija soltera, madre de un hijo sin padre, solo podía mortificar y avergonzar a sus progenitores.
Justo en el momento en que Miley se dejaba caer encima de la cama, Ezio entró en la habitación con el pequeño Timmie en brazos.

—He sacado las ropas del niño de la secadora, pero me temo que tendrás que ser tú quien lo cambie.
—Gracias —susurró ella con un hilo de voz, mientras se ponía de nuevo de pie para ocuparse de su hijo.
—El jefe tiene muy poca paciencia en estos momentos. Traté de advertirte —le dijo Ezio, desde la puerta.
Miley se dio cuenta de que no había sabido escuchar. Con su orgullo había ofendido a Nick Jonas, la única persona que había sido amable con ella tras meses de indiferencia. Un hombre rico, atractivo como él no podía tener otros motivos para ayudarla que la caridad. Se sintió avergonzada de la realidad de lo que ella había deseado, avergonzada de lo que sentía cuando estaba con él...
A la mañana siguiente, la despertó el insistente sonido del teléfono. Era Nick
—Voy a llevarte de compras y no quiero escuchar ningún argumento en contra. Verte vestida como una mendiga en mi casa me avergüenza.
—Pero...
—He contratado una niñera para que se ocupe de Timmie. Pudiste dormir hasta ahora porque ella ya se está ocupando del pequeño. Están los dos en el jardín. En cuanto tú hayas desayunado, quiero que bajes enseguida.

Nick colgó el teléfono sin darle opción a hablar. Mientras Miley estaba colgando el auricular, completamente asombrada, alguien llamó a la puerta. Era el mayordomo, que le llevaba el desayuno que Nick le había prometido. ¿Y había contratado una niñera para que se ocupara de Timmie? ¿Se había vuelto loco? Además, no podía permitirle que le comprara ropa. Aquello estaba completamente descartado.
Sin embargo, el hambre la hizo sucumbir a la primera tentación, la del desayuno que le habían subido sobre una bandeja, que el mayordomo le había colocado encima de la cama. Mientras comía, se tocó el lugar de la base del cráneo donde se había golpeado. Todavía le dolía un poco, pero después de una noche de sosegado descanso se sentía mucho mejor. En cuanto hubo desayunado, se dio una rápida ducha y se puso sus pantalones vaqueros y su camisa, ya limpios. Además, añadió a su atuendo un jersey de hombre que había encontrado entre las ropas que Ezio le había llevado.

Tras peinarse vigorosamente, bajó corriendo las escaleras. Encontró a Nick, paseando impacientemente por el vestíbulo. Solo con verlo, sintió que el aliento se le helaba en la garganta. Iba vestido con un elegante traje negro con una suave camisa de tono azul, que destacaba aún más su apostura y su piel bronceada. Su cabello castaño brillaba bajo la luz que entraba por las ventanas y Miley sintió un irrefrenable deseo de tocarlo.
—No puedo dejar que me lleves de compras —le dijo, en cambio, con un hilo de voz.
Una curiosa expresión tensó los rasgos de Nick. Su fuerte mandíbula se tensó.
—Hoy necesito una distracción. Y tú eres esa distracción. Me estarás haciendo un favor.
Tan desconcertada se quedó Miley por aquellas palabras que estaba ya casi dentro de la limusina antes de que recordara que aún no había visto a su hijo.
—Solo dos minutos, Nick —dijo, pronunciando su nombre por primera vez, lo que la hizo sonrojarse ligeramente.
La niñera era una joven muy agradable que hasta llevaba uniforme. Parecía el tipo de niñera que se contrataría para cuidar de un príncipe. De hecho, el pequeño Timmie subido en un imponente carrito, podría haber aspirado a serlo de no haber sido por sus raídas ropitas.

—¿Satisfecha? —le preguntó Nick, mientras Miley entraba de nuevo en la limusina.
—Timmie parece estar muy contento...
—Deberías dejar de llamarlo Timmie y hacerlo por su nombre completo, Timothy —le dijo él, mientras Ezio se sentaba al lado del chófer.
—¿Por qué?
—Debes darle un nombre que le sirva también cuando sea adulto, no uno que lo haga parecer un chiche.
Miles se sonrojó, pero no dijo nada. Sentía la sensación de verse llevaba por una fuerte personalidad en un viaje que no lograba entender.
—¿Es... es que algo va mal... que te hace necesitar una distracción? —musitó ella, minutos después.
—Todo va perfectamente —replicó Nick, de perfil, dejando que ella admirara sus largas y espesas pestañas—. Todo va como debería ir —añadió, en un tono de voz tan duro que hizo que Miley se quedara helada hasta la médula.
—Entonces, ¿hoy no tienes que trabajar? —dijo ella, tratando de hacer todo lo posible para reparar el aparente daño que había causado.
—No.
—¿Y el que me lleves de compras es solo un capricho... algo que suelen hacer las personas ricas cuando se aburren?
—Se podría pensar eso —respondió Nick—, pero también se podría decir que quiero mimarte un poco porque tú no pides nada y no estoy acostumbrado a eso en una mujer.
—Y yo no estoy acostumbrada a que los hombres me compren cosas —afirmó Miley, con una repentina seguridad en sí misma—. Justin solía pedirme dinero prestado constantemente. Siempre se le acababa. Y yo siempre me he pagado mis cosas... bueno, hasta hace poco.
—Justin... ¿Es ese tipo el padre de Timothy? Parece una alhaja —dijo él, con desprecio—, ¿Dónde está?
—No lo sé... ni quiero saberlo —susurró Miley, a pesar de que un temblor la sacudió de la cabeza a los pies—. La última vez que lo vi, me pegó...
—¿Cómo has dicho? —preguntó Nick. Tras volverse para mirarla, la agarró del hombro.
—Yo y mi gran boca! —musitó Miley. Siempre había tenido la intención de que aquello fuera un secreto.
—¿Has dicho que te pegó? —insistió Nick.
—Fue culpa mía...
—¿Por qué dices eso?
—Yo vine a Londres con Timmie para encontrar a Justin Me llevó tiempo, porque había cambiado de trabajo y se había mudado de su última dirección conocida—explicó Miley—. Yo fui una estúpida. Después de todo, él siempre supo cómo ponerse en contacto conmigo, pero yo no quería aceptar que habíamos terminado...
—Tenías un hijo suyo. Claro que no querías aceptarlo. ¿Sabía él que estabas embarazada cuando te abandonó?
—Cuando me abandonó —repitió ella.

Aquella palabra hacía que sonara mucho peor lo que Justin había hecho. En realidad, solo había dejado de llamarla. Sabía que seguir a Justin a Londres había sido la segunda peor equivocación que había cometido en su vida. Con un niño, le había resultado imposible mantenerse en una ciudad tan cara, pero no tenía ningún otro sitio al que ir ni familiares con los que ponerse en contacto.

—No, no lo sabía —añadió ella—. De hecho, yo misma tardé bastante en darme cuenta de la situación.
—¿Qué ocurrió cuando por fin lo encontraste?
—Estaba viviendo en un apartamento muy elegante en Notting Hill. Yo llevaba a Timmie conmigo, dado que no tenía ningún otro sitio donde dejarlo. Justin abrió la puerta...
—¿Y? —preguntó Nick, impaciente.
—Me dijo que tenía una visita y me metió rápidamente en la cocina. Cuando le dije que era el padre de mi hijo se puso hecho una furia. Entonces, apareció su novia... aquello fue peor aún que él me pegara porque sintió pena por mí. Aquel era su piso y decidió echar a Justin a la calle hasta que se serenara. Ella era muy sofisticada, mucho más mayor que yo, y no se sentía nada avergonzada por la situación. Incluso me preparó una taza de té mientras me decía que ir persiguiendo a Justin con un niño había sido una estupidez. Me dijo también que Justin había perdido la cabeza porque yo lo había acorralado cuando ella estaba en casa y que él solo había tratado de librarse de mí para que ella no descubriera que era el padre de mi hijo.
—Encantadora...
—Tenía razón —susurró Miley, mientras se secaba las lágrimas con la manga—. Yo solo estaba demasiado asustada de afrontar el hecho de que estaba completamente sola, así que me aferré al estúpido sueño de que todo cambiaría cuando él viera a... Timothy.
—No te has perdido nada —dijo Nick, mientras le levantaba el rostro para secarle las lágrimas con su propio pañuelo—. Tu hijo y tú tenéis suerte de haber podido escapar de un hombre que utiliza con tanta rapidez los puños en un momento de crisis.
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Chica/os: Bueno ahi esta el capitulo que corresponderia a mañana pero como soy tan linda y estoy de ociosa en la cama asdasd, si si esoty como Viky Malita de SWAC xdd tirada en la cama, con un peinado tonto, un pijama rosa palido, y una caja de pañuelos, si me veo divertida :B, les puse otro capi...oajala mañana tenga mi tarea de fisica buena, me queme las neuronas tratando de descubrir lo que me pedian xdd, hoy en logica me dio un ataque de risa cuando tenia que resolver un problema y todos terminaron riendose al igual que en la clase de ed fisica cuando me dio ataque de risa -que duro 10 minutos- cuando me llamaron ha hacer barras al final no ise la prueba :B pero bueno yo cacho que el profe me puso menos 1 wajakjsa yaya las quieroo <3 sonrian hace bien para el corazo  y si tienen pena escuchen una cancion alegre y si hay lluvia, escuchen BTS <3, tambien visiten http://www.mileycyruschile.com/ tiene la MEJOR y EXCLUSIVA de Miley en toda latinoamerica siempre es la primera fuente ademas que es el fan club OFICIAL  y una fuente 100% CONFIABLE  tambien http://mileyandnickforever.weebly.com/index.html una fuente donde tienen siempre las noticias Niley y hay un video en Miley cyrus Chile donde en el Live chat del otro dia de Kenielle, Kevin tratando de decir "Kenielle" dice Ke-NILEY varias veces <3 mas dulceeee...asdasd yaaa me marchoo adiiios y Oren por Japon.

                                              Varyy

"Ελληνικό Πάθος" Cap.4 HOT

—Encantada de conocerlo —susurró tímidamente.
Ezio habló con una criada que esperaba a la puerta en su idioma materno y luego le hizo un gesto a ella para que pasara. Miley se sentía extraña, fuera de lugar. Muy intimidada por lo que la rodeaba, contempló la imponente escalera y los cuadros tan hermosos que adornaban las paredes.
—Por aquí, señorita Cyrus.
—¿Cuál es su idioma materno? —preguntó ella, para llenar el silencio.
—Griego.

Ezio la acompañó hasta una lujosa sala. Opulentos sofás y una enorme chimenea le hicieron pensar que aquello hubiera sido lo que ella hubiera considerado el salón de la casa. En la chimenea, ardía el fuego. Miley no había visto un fuego desde que se había marchado de su casa y, sin poder evitarlo, pensó en la cocina de la granja, en la que se sentaba con sus padres en las frías noches de invierno.
Ezio le extendió un cuaderno de notas y un bolígrafo.

—¿Quiere escribir lo que necesita para su hijo y para usted?
—¿Lo que necesito?
—Sí, lo que requiera.
—No tengo dinero —susurró, enrojeciéndose de nuevo.
—Eso no es problema alguno.
El silencio que Ezio le dedicó le obligó a escribir algo. Decidió poner pañales y comida y zumos para su hijo. Sabía que la suerte le había sonreído, pero no iba a aprovecharse más de lo debido. Seguramente tendría la oportunidad de lavarse la ropa.
—Debería anotar más cosas —le dijo Ezio, con voz ronca, cuando ella le entregó el cuaderno.

Miley negó con la cabeza. Hasta poner las necesidades más básicas le había dolido. No quería que Nick Jonas gastara en ellos más dinero de lo necesario.
Subió con Ezio la imponente escalera. Los muebles que había en el descansillo parecían dignos de los de un palacio. Cuando el hombre le mostró su habitación, le pareció fabulosa. Tenía un cuarto de baño anexo y una pequeña habitación con una cunita para un bebé y juguetes casi nuevos.
De repente, se le ocurrió que, tal vez, Nick Jonas era un hombre casado y con hijos. A pesar de que sintió un gran vacío en el vientre, se lo preguntó a Ezio enseguida.
—El jefe está... soltero —dijo Ezio, tras un momento de duda—, pero a menudo recibe visitas de parientes con niños pequeños. Los Jonas son una familia muy grande.

Después de que Ezio se marchara, Miley se contempló en un espejo. Tenía los pantalones muy sucios, sobre todo por la parte trasera, probablemente de cuando se cayó. Tras agarrar un par de juguetes de la cuna, se llevó a Timmie al cuarto de baño y lo colocó encima de una toalla. Entonces, se desnudó y, tras tirar la ropa en la bañera, se metió en la ducha. Mantuvo la puerta ligeramente abierta para vigilar a su pequeño, pero a pesar de todo sentir el agua corriéndole por la piel fue una gloria. Se enjabonó el cabello y se lo acondicionó por primera vez en muchos meses. Después, se lavó la ropa, pero se sorprendió al ver que no había radiadores. En aquel momento, alguien llamó a la puerta de la habitación.
Tras envolverse en una toalla, Miley abrió ligeramente la puerta. Era Ezio, con una enorme bolsa del algodón en la mano.

—¿Dónde están los radiadores? —le preguntó.
—No hay. La calefacción va por el suelo.
—Oh...
—Esta bolsa contiene ropa que se han olvidado otros invitados. Podría haber algo que le sirviera a usted o a Timmie.
—No puedo ponerme las cosas de otra persona. Se pondría furiosa...
—Estamos hablando de personas muy ricas. No echan de menos nunca lo que olvidan. Simplemente se compran más cosas —le dijo el hombre, amablemente—. Dejaré la bolsa al otro lado de la puerta.
—Gracias, Ezio —susurró Miley.
—De nada. Sin embargo —añadió, tras aclararse la garganta—, si no le importa que le dé un consejo, no preste demasiada atención al jefe. En estos momentos, no es él mismo y supongo que no quiere que lo hagan sufrir, señorita...

¿Que no era él mismo? ¿Que Miley no quería que lo hicieran sufrir? ¿Qué significaba aquello? De repente, el rostro de Miley se tiño de escarlata. Dios santo... ¿Se habría dado cuenta Ezio sobre cómo Miley se sonrojaba y se comportaba como una colegiala cuando estaba cerca de Nick Jonas? ¿Qué otra cosa había podido querer hacer sino advertirla para que no se hiciera ilusiones?

-QUE Miley está haciendo qué? —bufó Nick, con incredulidad.
—Ya casi ha terminado de fregar el suelo de la cocina, jefe —repitió Ezio, de mala gana—. Ha estado limpiando el polvo, fregando y sacándole brillo a las cosas todo el día, pero aparte de tratar de impedírselo no ha habido nada que pueda hacer. Tiene mucho aguante, pero está a punto de desfallecer...
—El suelo de la cocina —rugió Nick, mientras bajaba por la puerta que llevaba al sótano y en la que se situaba la zona de servicios de la casa.

Su estado de ánimo no mejoró cuando se equivocó de puerta y se encontró en la sala de calderas. Hacía mucho tiempo desde la última vez que había visitado la cocina...
Cuando finalmente la localizó, lo primero que vio fue a Timmie, subido en una trona y completamente dormido. La cabeza del pequeño, cubierta de oscuros rizos, descansaba sobre la bandeja de la trona. Tenía una tacita en la mano y parecía un marinero borracho en miniatura. Tenías las piernecitas cubiertas por... unas medias. ¿Y qué eran todos aquellos encajes que tenía alrededor del cuello? «Dios mio», pensó. Timmie llevaba puesto un vestido de niña, realizado en lana y con el cuello de encaje. Este descubrimiento dejó profundamente afectado a Nick.

Giró para entrar en la cocina propiamente dicha, que tenía más de doce metros de profundidad. Entonces fijó su asombrada mirada en el trasero femenino que se contoneaba de un lado a otro, Miley estaba de rodillas sobre el suelo, con un cubo al lado, y estaba restregando las losetas del suelo como si se tratara de una doncella victoriana. Sin embargo, la visión de aquella parte tan femenina hizo que se detuviera unos segundos. Cada línea de la tela se le ceñía deliciosamente a las curvas...
Sin previo aviso, Nick sintió un ataque de poderoso deseos, a pesar de que todos sus músculos se tensaron para oponer resistencia. Cuatro semanas sin sexo lo habían convertido en un animal, listo para abalanzarse sobre cualquier mujer. Apretó los puños con fuerza para concentrarse y así conseguir que su miembro viril volviera a proporciones más adecuadas
—¡Levántate del suelo! —gritó entonces, lleno de ira.
Miley se dio la vuelta sobre las rodillas, completamente asustada. Al hacerlo, golpeó sin querer el cubo e hizo que este se volcara ruidosamente contra el suelo.
—¡Mira lo que me has hecho hacer! —exclamó ella, completamente desolada.
—¿Cómo te atreves a venir aquí y empezar a fregar los suelos de mi casa?
Muy lentamente, Miley se puso de pie. Llevaba puesto un vestido demasiado grande para ella, con un amplio escote que le dejaba un hombro al descubierto. Sin embargo, el verde destacaba de un modo increíble sobre su delicada y clara piel.
—Lo siento, creí que...
En aquel momento, Nick notó que la joven se tambaleaba y que su rostro se ponía, literalmente, de color blanco. Por encima del agua que se había derramado, se acercó a ella y la tomó en brazos antes de que se desmayara delante de él.
—¿Cómo has podido ser tan tonta? ¿Acaso crees que te he invitado a mi casa para que ejerzas de esclava para mí?
—Solo quería ser útil —susurró Miley, mientras aspiraba el ligero aroma que emanaba la chaqueta de Nick, que tenía tan cerca de la nariz.

Tenerla entre sus brazos no era lo más adecuado para que la creciente excitación de Nick remitiera. Se sentía furioso consigo mismo, con ella. No estaba acostumbrado a sufrir aquella falta de control cuando estaba con una mujer. Se sentía muy tentado a decirle que si quería resultar útil, tenía un completo catálogo de distracciones que no tenían nada que ver con las obligaciones domésticas. Rápidamente, apartó de sí aquellos pensamientos y se dirigió con ella hacia la puerta de la cocina.
Allí descubrió a Ezio, que contemplaba absorto al pequeño Timmie.

—Sube a Timmie a su cuarto y quítale ese estúpido vestido —le dijo a Ezio.
—Solo se lo puse para que estuviera abrigado mientras se le secaban sus propias ropas —protestó Miley—. No sabe que es un vestido.
—¡Podrías estar dañando su identidad sexual de por vida!
—¿Eso crees? —le preguntó ella, mientras Nick la llevaba hacia un ascensor del que Miley no había tenido noticias hasta entonces.
Una vez dentro, la dejó en el suelo y apretó el botón sin esperar a Ezio. La puerta se cerró rápidamente.
—El suelo está ahora hecho un asco —se lamentó Miley—. No puedo dejarlo así.
—Cállate —susurró Nick, mientras trataba de respirar lenta y profundamente, con los ojos cerrados.

Había tenido un día terrible, prohibiendo que le pasaran llamadas de Selena, haciendo que su secretaria se encargara de cancelar los preparativos de la boda y tratando de evitar las miradas de especulación que veía en ¡os ojos de sus empleados. Nick Jonas y Selena, una pareja de ensueño, habían roto. Toda su vida había estado pendiente de guardar su intimidad y, en aquellos momentos, cuando las circunstancias lo habían puesto en una situación muy humillante para él, en lo único que podía pensar era en el sexo con aquella jovencita, casi una desconocida.
Miley guardó silencio y sintió que el ambiente se iba cargando por momentos. Cuando Nick abrió los ojos y la miró, ella sintió que el reducido espacio del ascensor se llenaba de una extraña excitación que la hacía vibrar a pesar del agotamiento que sentía. No sabía por qué hasta entonces nunca había sido tan consciente del magnetismo de una poderosa masculinidad.
Por fin tuvo que admitir que se sentía muy atraída por Nick Jonas, tanto que casi no podía pensar con coherencia. Aquello la aturdió mucho, dado que ni siquiera Justin la había hecho reaccionar de aquel modo con solo mirarla. Justin nunca le había hecho ansiar sus caricias...

—Siento haberte hablado de ese modo —murmuró Nick, secamente, mientras se echaba a un lado para que ella pudiera salir del ascensor. Ella asintió ligeramente para aceptar sus disculpas—. Ahora, vete a descansar. Haré que te envíen algo para cenar.
—No tengo hambre —susurró Miley, con voz temblorosa, ya sin poder mirarlo.

Entonces, escuchó cómo Nick se alejaba de ella. Se despreciaba por lo que había sentido unos minutos antes. Un hombre como Nick Jonas no le prestaría ninguna atención. Afortunadamente. Era completamente inútil en la cama. «Frígida como un cadáver». Al recordar aquella penosa descripción de cómo Justin había definido su actitud en la cama, rememoró también que no había disfrutado en absoluto de aquella única sesión de intimidad física. Lo único bueno que había salido de todo aquello había sido la concepción de Timmie.
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Chica/os: Siento no averselos puesto el capitulo ams temprano estoy con un resfriado de esos que solo me dan a mi, me tiran a la cama y me dejan mal, hoy estube con fiebre todo el santo dia y bueno...no tengo voz la perdi casi por completo eso me pasa por ser una niña desobediente, bueno tambien tengo una gran noticia es que la amada y hermosa Demi Lovato volvio a twitter <3, asdasd bueno les subire otro cao, gracias x los 7 comentarios

martes, 15 de marzo de 2011

"Ελληνικό Πάθος" Cap.3 HOT

—Señorita Cyrus... Me llamo Ezio Farretti.
La limusina se detuvo frente a la entrada del hospital. Mientras el chófer salía del coche para abrirle la puerta, lo que solo era una artimaña para conseguir que su equipo de seguridad se preparara para su salida, Nick vio el reflejo de un cabello cobrizo entre los coches del aparcamiento. Rápidamente, abrió la puerta por sí mismo y salió corriendo en la misma dirección.
—¡Miley!
Al oír aquel grito justo cuando creía que estaba completamente a salvo, Miley sintió una fuerte opresión en el pecho. La sangre se le heló en las venas de puro miedo y, automáticamente, se aterró a su hijo.
—¿Dónde diablos te crees que ibas?
Nick era la última persona que ella habría esperado encontrar. Por primera vez, al estar frente a frente con él, comprendió lo alto que era. Tenía los hombros anchos, como un jugador de rugby, y un físico que ni su elegante traje oscuro lograba ocultar.
—Yo... Voy a encontrar un albergue para las personas sin hogar.
—¡Y un cuerno! —le espetó él—. ¿Dónde está su sillita?
—Yo... no pude encontrarla...
Miley estaba temblando. Su propio conflicto interior sobre lo acertado de su decisión se veía intensificado por la desaprobación que emanaba de Nick Jonas.
—Dame a Timmie...
Estaba tan aturdida y tan avergonzada que, instintivamente, obedeció lo que aquella voz tan autoritaria le había ordenado. Sin embargo, un segundo después, no pudo creerse que hubiera sido capaz de aquello y se enfrentó a Nick Jonas.
—¡Devuélvamelo!
—No hasta que accedas a volver al hospital y esperes a ver a la asistente social, que solo quiere ayudarte —le recordó Nick, reconociendo perfectamente la causa de tanto temor.
—¡No puedo hacerlo!
En aquel momento, Nick vio a Ezio. Estaba a pocos metros de ellos, observándolo completamente atónito.
—Debes mostrarte sensata —afirmó Nick.
En aquel momento, notó que el pequeño se ponía completamente rígido y que lanzaba un grito al notar la angustia de su madre. Timmie estaba a punto de explotar. En cualquier momento, una histeria colectiva iba a estallar entre madre e hijo.
—¡Por favor, devuélvamelo! —gritó la joven.
Un hombre, que acaba de abrir la puerta de su coche, los observaba como si se estuviera pensando si debía intervenir. Nick decidió tratar de calmar a la muchacha.
—Mi coche está muy cerca. Hablaremos de esto tranquilamente en privado.

Miley estaba completamente desconcertada, pero siguió a Nick. Cuando el chofer les abrió la puerta de la brillante limusina plateada, Nick entró rápidamente para evitar una escena en público. Miley lo siguió y sintió cómo la puerta se cerraba a sus espaldas. Nick Jonas tenía a su hijo en brazos mientras hablaba por teléfono en su idioma materno.
Fue entonces, cuando, asombrada, se dio cuenta de que su hijo estaba sonriendo. ¡Él, que nunca sonreía a nadie más que a ella! Aquello la confundió aún más. Se sentía enferma, mareada y asustada.
—Por favor, devuélvamelo...
—Mira, no tengo tiempo para esto en estos momentos. Tengo una reunión muy importante —le dijo Nick, mientras hacía algunos ajustes en el asiento que había enfrente del suyo. Para sorpresa de Miley , apareció un asiento infantil completo.
—Señor Jonas, yo...
—Puedes quedarte en mi casa durante unos días hasta que te sientas más fuerte —la interrumpió Nick—. No estás en condiciones de tomar decisión alguna en estos momentos. Te daré tiempo para que pienses en tu situación.
—¿Su casa? —preguntó Miley, atónita por lo que acababa de escuchar.
En aquellos momentos, Nick estaba colocando a Timmie en el asiento. Después de ajustarle todos los cinturones, se volvió a recostar en su asiento con un aire de satisfacción por su propia eficacia.
—¿En su casa? —repitió ella, incapaz de pensar en nada. Había dormido muy poco, esperando la oportunidad de poder escapar del hospital.
—¿Por qué no? —preguntó Nick, aunque algo en su interior le decía que no era propio de él reaccionar de un modo tan impulsivo.

Daba millones para causas humanitarias. ¿Por qué había tenido que implicarse personalmente en aquel asunto? A pesar de sus dudas, decidió que su intervención era más que necesaria. Sin ayuda, había una posibilidad real de que Miley Cyrus terminara vendiendo su cuerpo por el precio de la siguiente comida. Tenía la palabra «víctima» escrita sobre la frente...
—¿Que... por qué no? —Repitió Miley—. Porque la gente no hace cosas como esa por personas que no conocen.
—Tú decides.
Miley se tensó. Sabía que Nick Jonas le estaba ofreciendo un cable de salvación. Un tejado, una cama, no tener que preocuparse por lo que iba a comer en los próximos días. Era un hombre extraordinario. Era tan amable...
—De acuerdo.
—Lo prepararé todo.

Nick volvió a tomar el teléfono y habló con Ezio. Hubo un momento de la conversación en el que el hombre se volvió para mirarlo con el ceño fruncido, gesto al que Nick no prestó atención alguna.
A Miley le encantaba aquel acento tan dulce, a pesar de que no tenía ni idea de qué estaba diciendo. Al sorprenderse de nuevo con aquellos pensamientos, ella se sonrojó vivamente.
—En cuando me haya dejado en mi reunión, mi chófer te llevará a mi casa. Si tienes algún problema, habla con Ezio. Él sabe inglés, pero la mayoría de los empleados de mi casa no lo hacen.
Miley asintió y trató de imaginarse el mundo en el que una persona tendría empleados en la casa. Al observar de nuevo a Nick, sintió que el aliento se le helaba en la garganta. Tenía unos ojos tan hermosos...
Minutos después, él se bajó delante del edificio de Jonas Industries. Entonces, Ezio se aclaró la garganta.

—A la señorita Gomez no le gustará que haya otra mujer en la casa, jefe —le dijo.
—La boda se ha cancelado, Ezio —replicó Nick, con voz gélida.
Con eso, entró en el edificio, dejando al guardaespaldas completamente atónito. Entonces, el hombre volvió a meterse en la limusina y el vehículo arrancó rápidamente.
Asombrada, Miley miró a su alrededor. Solo la ligera molestia que tenía en la parte posterior de la cabeza logró convencerla de que no estaba soñando. De verdad estaba sentada en la lujosa limusina de Nick Jonas y, al menos durante algunos días, no tendría que preocuparse de nada.
En aquel momento, se dio cuenta de que aquel hombre debía haberse apiadado de ella. Miley solo era un caso más, una obra benéfica para un hombre como Nick Jonas. Decidió que trabajaría en su casa y trataría de devolverle su generosidad del único modo que sabía.
¿Cómo había llegado hasta aquella situación? Había ocurrido poco a poco. Todo había empezado el día en que se empezó a relacionar con Justin Gaston. Aquel había sido su peor error.
Miley había crecido en una granja en Exmoor, que su padre tenía en alquiler. Sus padres se habían casado tarde y su madre había entrado ya en la cuarentena cuando Miley nació. El hecho de que la madre no hubiera vuelto a concebir había sido una gran desilusión para sus padres, dado que aquello significaba que no habría un hijo que ayudara al padre cuando este fuera demasiado viejo para realizar algunas de las tareas más duras

Había tenido una infancia feliz, pero como era hija única, la habían mimado un poco. Sus padres la habían animado a estudiar en la universidad, pero Miley había preferido encontrar un trabajo para poder tener su propio dinero y poder pasar más tiempo con sus amigas, que vivían en una ciudad cercana.
Durante los dos primeros años, lo único que la había preocupado había sido tener dinero para poder comprarse la ropa de moda y encontrar un novio. Sin embargo, aunque los chicos se le habían insinuado abiertamente, todos lo habían hecho con la única pretensión de satisfacer un deseo sexual. Por mucho que le gustara mostrarse liberal delante de sus amigas, el hecho de haberse criado en una casa en la que aquella clase de comportamiento no era aceptable le había impedido hacer nada que disgustara a sus padres.
Entonces, en el día en que cumplió dieciocho años, Justin había aparecido en su vida. Justin, con su deportivo de segunda mano, una descarada sonrisa y una impresionante aura de sofisticación. Era uno de los socorristas en la piscina y siete años mayor que ella. Miley se había sentido muy emocionada cuando le pidió una cita y se sintió completamente enamorada de él al final de la primera semana, aunque no tanto como para meterse en la cama con él.
El lado sexual de una relación nunca la había atraído mucho. Siempre había preferido el romanticismo, el agarrarse de la mano... Le bastaba con escucharle hablar sobre sus planes de convertirse en instructor en un gimnasio de moda en Londres y admiraba el hecho de que tuviera una meta y una ambición.
—Es demasiado moderno —le había dicho su madre, cuando finalmente le conoció.
—Es un arrogante — había suspirado su padre—. Y es mucho mayor que tú. Estarías mejor con un muchacho de tu edad.

Justin la había dejado tirada en un par de ocasiones y se había ido con otras chicas. Cada vez que había regresado a ella, Miley no había podido evitar perdonarlo. Entonces, Justin consiguió por fin el trabajo con el que tanto había soñado. Miley, tratando de ocultar que aquella noticia le había roto el corazón, se fue con él y sus amigos a celebrar la última noche juntos.
El alcohol había desfilado delante de ella. Justin la había animado a beber y ella, por no ser menos, había obedecido. Justin había dicho que ella era su chica, que mandaría a buscarla cuando tuviera un apartamento... Al oírle hablar de aquel modo, ver que Justin la incluía en sus planes, Miley se había sentido llena de felicidad.
—Te quiero mucho, Miley —le había dicho—. Tú eres la chica con la que quiero casarme, así que puedes venir conmigo a mi casa esta noche...

Y lo había hecho. Miley había apretado los dientes en la oscuridad, había llorado ante tanta brusquedad, avergonzada y dolorida de la experiencia. Había querido agradarle, había querido demostrarle que no era la niñita que todavía seguía atada a los dictados paternos sino que era una mujer adulta, capaz de amar a un hombre y de ser amada.
Tal y como había prometido, Justin la había llamado por teléfono mientras la vida en Londres le había resultado extraña. Ella le había enviado largas y cariñosas cartas, pero antes de que se diera cuenta estaba embarazada de cuatro meses sin ni siquiera darse cuenta de que había concebido un hijo. Durante la última llamada por teléfono, ella le había suplicado que viniera a verla para poder darle la noticia cara a cara. Sin embargo, él se había quejado de lo mucho que costaba el viaje y no había vuelto a llamarla. Semanas después, cuando ella se subía por las paredes por su silencio, le habían devuelto la última carta con una nota del cartero en la que se la informaba de que aquel hombre ya no residía en aquella dirección. No había vuelto a ver a Justin hasta que por fin había logrado encontrarlo, meses después, en Londres.
Una brisa de aire fresco sacó a Miley de sus pensamientos. Entonces, se dio cuenta de que la puerta estaba abierta. Al salir, vio una enorme casa delante de ella.
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Chica/os: Espero que les aya gustado denuevo les publico en la mañana ayer la profesora de biologia nos dio una gigante tarea, es gigante y nos dieron mucho tiempo...yaya faltan unos pocos minutos antes de irme a clases, gracias por sus 4 comentarios, las quiero mucho <3 y porfavor rezen, u oren segun su creencia por Japon, ellos necesitan nuestros ruegos y que nos pongamos la mano al corazon y pidamos por su salud, por sus victimas, y por sus muertos, adememas de la radiacion que estan sufriendo...familias enteras murieron, creo que es tiempo de pedir, por sus corazones para que les den fuerza ha seguir adelante.
Que les valla muy bien en el cole y hagan sus tareas heee :D.
Las quiere
                                                    Varyy

lunes, 14 de marzo de 2011

"Ελληνικό Πάθος" Cap.2 HOT

Miley estaba tumbada en su cómoda cama, observando atentamente la elegante habitación a la que la habían llevado. Le parecía un sueño, pero no lo era. El pequeño Timmie estaba a pocos metros de ella, en una cuna que le había llevado una enfermera. La amable mujer también le había dado de cenar y le había cambiado de ropa. El niño estaba profundamente dormido, caliente, seguro y bien alimentado. Al pensar aquellas palabras, los ojos de Miley se llenaron de lágrimas, avergonzada de su propia incapacidad como madre. Su hijo se merecía estar caliente y bien alimentado en todo momento.

En aquel momento, se dio cuenta de que la solución a su situación había estado llamando a la puerta durante muchas semanas, pero ella se había negado a enfrentarse a la verdad. Timmie tenía que ser lo primero. Había sido muy egoísta. ¿Qué madre tendría a su hijo en la calle a altas horas de la madrugada? Tenía veinte años y, aunque había dejado de estudiar antes de tiempo, no era tonta. Finalmente estaba aceptando lo inevitable.

—Si entregas al niño en adopción —le había dicho su madre—, podrás volver a casa con nosotros. No consentiré que hagas sufrir más a tu padre, Miley. Hiciste lo que no debías y ahora estás pagando las consecuencias. Si decides quedarte con el niño, solo te esperan penalidades...

A lo largo de aquellos meses, Miley había comprendido la verdad que había en aquellas palabras, a pesar de que en un principio le habían parecido completamente despiadadas. Había sido lo suficientemente estúpida como para creer que Justin haría un hogar para ellos en Londres, que querría a su hijo tanto como ella y que se casaría como le había prometido. Sin embargo, nada de eso había ocurrido.
Timmie viviría mucho mejor si alguien lo adoptaba. Le rompería el corazón, pero era una crueldad quedárselo cuando no podría suministrarle lo que el pequeño se merecía. No le quedaba elección. No podía ganar lo suficiente para hacer que le cuidaran al niño ni para una casa en condiciones. Ni siquiera con el dinero que le daba el Estado le había ido mucho mejor después de que una enfermedad la obligara a dejar su último trabajo. Todo lo que había poseído alguna vez se había transformado en dinero o se lo habían robado. Había llegado el momento de hacer lo más adecuado para Timmie. Así, su hijo tendría dos padres que lo cuidarían y una casa decente. ¿Cómo iba a ponerse en el camino de su hijo cuando ella tenía tan poco que ofrecerle?
En aquel momento, entró de nuevo la enfermera con una amplia sonrisa en los labios.

—El señor Lombardi va a venir a visitarte. ¡Qué suerte tienes!
—¿Quién?
—Nick Lombardi. El hombre que estuvo a punto de atropellarte con su limusina.
—¿Una limusina? ¿Lombardi? ¿No es ese también el nombre de este hospital? —preguntó Miley, algo confusa. No sabía si era una limusina, pero recordó que aquel hombre viajaba con un montón de gente.
—Este hospital forma parte de la Fundación Lombardi. Es una organización benéfica creada por el señor Lombardi. Solo aceptamos a pacientes locales cuando se trata de una emergencia —le explicó la enfermera—. Nuestros enfermos vienen de todos los lugares del mundo para operarse de dolencias que no pueden tratar en sus países de origen. Es la fundación la que cubre los gastos. El señor Lombardi es un filántropo muy famoso. ¿De verdad que no has oído hablar de él?
—No. Tampoco me di cuenta de que fuera una limusina.
—Tal vez tampoco te hayas dado cuenta de los ojos tan hermosos que tiene —prosiguió la enfermera, en tono de broma—. Eso por no mencionar el resto. Nick Lombardi está de muerte y está tan bueno como para comérselo.

Desde el otro lado de la puerta, Nick se detuvo al escuchar aquella retahíla de cumplidos y levantó una ceja con exasperación. Entonces, tras llamar ligeramente a la puerta, entró.
Al ver que entraba, Miley se ruborizó, como si hubiera sido a ella a quien hubieran sorprendido hablando en aquellos términos. Rápidamente, la enfermera salió corriendo de la habitación con la cabeza gacha. Sin embargo, al contemplar al hombre que se acercaba lentamente a los pies de su cama, estuvo completamente de acuerdo con las palabras que tanto la habían avergonzado. No había visto en toda su vida a un hombre más atractivo. Por mucho que se esforzara, no podía dejar de mirarlo.
Las palabras de la enfermera no habían sido una exageración. Alto, fuerte, con un rostro de orgullosos pómulos, estrecha boca y pronunciada mandíbula, aquel hombre era la pura esencia de la masculinidad. Al mirarlo a los ojos, que eran de un azul con gris, como el cielo, no pudo evitar pensar que estaba prácticamente desnuda bajo aquel camisón de hospital.
Aquellos hermosos ojos aparecían flanqueados por unas espesas pestañas. En aquel momento, su mirada parecía estar fija en la boca de Miley. Cuando sus miradas volvieron a cruzarse tras un segundo, ella recibió de nuevo el impacto de aquella intensa mirada y, sin poder evitarlo, se preguntó cómo se sentiría una mujer al sentir aquellos labios tan masculinos sobre los suyos...

—¿Cómo se encuentra? —le preguntó él.
—Bien —susurró Miley, aterrorizada de que él se diera cuenta del efecto que estaba teniendo sobre ella—, pero tengo una ligera conmoción cerebral.
—Lo sé— respondió Nick Lombardi, mientras se acercaba a la cuna del pequeño Timmie. A pesar de que trató de hacerlo con todas sus fuerzas, Miley no pudo apartar la atención de él. Medía más de un metro ochenta, con un físico espectacular—. Timmie parece estar perfectamente.
—Sí... es una cuna muy bonita y muy cómoda —musitó Miley.
—No debería haber estado en la calle a esas horas con Timmie —dijo él, levantando la mirada para fijarla de nuevo sobre ella.
—Yo... lo sé.

Nick sintió que la joven se estaba sonrojando tanto como si fuera una colegiala. Aquella falta de artificio le resultó muy emotiva. Aquellos enormes ojos avellanas eran como ventanas que revelaban la tensión que sentía.
Tenía un cabello sorprendente. En aquellos momentos le caía en hermosos rizos casi hasta la cintura y brillaba bajo la escasa luz como si fuera bronce. Era tan delgada que casi se fundía con la cama. Notó cómo los redondeados pechos se apretaban contra el camisón del hospital, la prominencia de sus pezones, visibles incluso bajo la barrera del algodón. Eran unos bonitos pechos...
Al tener aquellos pensamientos, su cuerpo lo sorprendió con una repentina erección. Ni el cansancio ni las emociones de la noche habían logrado suprimir sus instintos más básicos.

—Voy a ocuparme de Timmie... de verdad —prometió Miley, desesperada porque aquel hombre tuviera mejor concepto de ella—. En cuanto salga de aquí.
—Necesita descansar durante unos días —respondió Nick—. Mañana, vendrá a verla una mujer. Nadie va a organizar nada en contra de su voluntad, pero creo que estará de acuerdo conmigo en que necesita ayuda de un profesional en estos momentos.
Miley sintió que los músculos del vientre se le contraían con una fuerte sensación de alarma, que no pasó desapercibida para Nick.
—Los dos estaréis bien —le aseguró él, mientras se dirigía de nuevo hacia la puerta.

Durante un momento, recordó aquel pensamiento tan alocado que había tenido unos minutos antes de que Miley se cayera delante de su limusina. Ella era, efectivamente, la primera mujer con la que se había encontrado después de abandonar a Selena.
Menos mal que no estaba lo suficientemente loco como para casarse con una completa desconocida. Después de todo, por muy joven que Miley Cyrus fuera, era ya una madre soltera. A pesar de ser un hombre que se enorgullecía de su abierta mentalidad, su educación Griega, tan tradicional, le había imbuido ciertos valores de los que no podía desprenderse fácilmente.
Palida como la muerte, Miley se dejó caer sobre la almohada. Había estado contemplando a Nick Jonas como una quinceañera y se había puesto en evidencia delante de él, algo que no había hecho por ningún hombre, ni siquiera por Justin.

Afortunadamente, un hombre como Nick estaba tan por encima de ella en todos los aspectos que no habría notado lo estúpido de su comportamiento. Además, tenía mucho más de lo que preocuparse que de la impresión que le había causado a un hombre al que, probablemente, no volvería a ver.

Desde la cama, miró a su hijo, con los ojos llenos de lágrimas. Adoraba a Timmie y no podía imaginarse la vida sin él. Sin embargo, al día siguiente iría a verla la mujer de la que le había hablado Nick Jonas. Él le había jurado que no se organizaría nada sin su consentimiento. ¿De verdad creía que era tan estúpida? Había tenido a su hijo en la calle en medio de la noche. No tenía casa a la que ir y el médico le había confirmado que tenía los primeros síntomas de hipotermia. Aquellos hechos eran como piedras contra su propio tejado. La declararían incapaz para cuidar a su hijo y se lo arrebatarían.
Media hora antes, se había estado diciendo que lo mejor era entregar a Timmie en adopción, pero no podía afrontar el futuro sin poder sentir a su hijo entre los brazos. ¿Acaso no podía darse una última oportunidad? ¿Era aquello tan egoísta? Contempló a su hijo mientras las lágrimas le rodaban por las mejillas. El niño era todo lo que tenía.
Decidió que iría a un albergue para los que no tienen casa, a uno de esos lugares en los que dan consejos sin hacer demasiadas preguntas. Por mucho que le costara, encontraría un lugar en el que vivir, pero si volvía a pasar otra noche al raso, reconocería su derrota y aceptaría que la adopción era la única solución. Aquella fue la promesa que se hizo por el bien de su hijo.

Para ello, tendría que marcharse del hospital antes de que llegara aquella mujer. Sin embargo, todavía faltaban algunas horas y Timmie necesitaba dormir. Ella misma todavía se sentía demasiado débil para andar, por lo que decidió ser sensata y quedarse en la cama todo el tiempo que le fuera posible.
A las ocho de la mañana siguiente, Nick iba de camino a una reunión de negocios y recordó el miedo que había visto reflejado en el rostro de Miley Cyrus.
En una de las repentinas decisiones que desconcertaban a sus empleados, Nick agarró el teléfono para comunicarse con su chófer y le dijo que se dirigiera al hospital en vez de al edificio de Jonas Industries. Sabía que había hecho todo lo que debía, pero decidió que debía haber guardado silencio sobre la visita de la asistente social.
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Chica/os: Espero que les guste aca en Chile son las 7:23 de la mañana, estoy a unos minutos de irme al colegio :B deseenme suerte -.-' tengo la primera prueba en el nuevo colegio de media y estoy algo nerviosa ademas me duele mis ojitos :( por que muy tonta quio lentes de contacto y no normales y me duele... :'(, les subi ahora por que a la tare hago tareas y luego me ducho y me duermo, el coelgio me deja agotada y los lentes de contacto me cansan la vista...no los usaria pero estoy super corta de vista D: .
Yaa me voy faltan 5 minutos para que pase el radio Taxy por mi & Animo para el coelgio, escuchen musica eso anima al corazon,

Las quiere
                                                               Varyy



















domingo, 13 de marzo de 2011

"Ελληνικό Πάθος" Cap.1 HOT

Cuando Nick Jonas oyó por fin que se abría la puerta del apartamento, sonrió levemente y se puso de pie. Selena se iba a llevar una sorpresa.
Oyó una serie de carcajadas y un susurro urgente que procedía del recibidor, lo que le hizo fruncir el ceño. Evidentemente, su prometida había acudido con una amiga. Aquel era el problema con las sorpresas. Por su propia naturaleza, se podían volver contra uno. Debería haberla avisado que podría volver a Londres un día antes.
Tras dejar a un lado la fantasía de llevarse a Selena directamente a la cama para compartir una apasionada velada, Nick atravesó el espacioso salón para anunciar su presencia y entablar una cortés conversación con las recién llegadas.
Sin embargo, el recibidor estaba vacío. Había un par de zapatos turquesas y unas mallas de raso negro sobre la moqueta. Nick volvió a fruncir el ceño, ya que sospechaba que su prometida volvía a estar ebria. Mientras se preguntaba si iría a interrumpir un intercambio de intimidades entre amigas, Nick se dirigió al dormitorio.
Se había acercado con la intención de llamar a la puerta, pero no fue necesario. Estaba abierta de par en par y lo que vio le pareció tan escandaloso, tan increíble, que la mano se le quedó helada al ir a realizar el gesto.
Medio desnuda, Selena estaba besando a... otra mujer, también medio desnuda.
Nick, paralizado en el umbral, las miró atónito, como si sus oscuros ojos se negaran a creer lo que estaban contemplando. Empezó a decirse que estaban bebidas, que estaban tonteando... Tal vez se habían dado cuenta de que él estaba en el apartamento y estaban gastándole una broma de pésimo gusto. Sin embargo, las dos mujeres estaban abrazadas y el sedoso cabello de Selena se mezclaba con los oscuros mechones de la otra mujer.
Cada vez que se tocaban, lo hacían con la inconfundible ansia de los amantes. Durante un instante, Nick se sintió físicamente enfermo. Selena, su mujer, su amante, su futura esposa...
En aquel momento, Selena se echó hacia atrás, mientras emitía una profunda y sensual risa, con su hermoso rostro ruborizado por la excitación. Fue entonces cuando las dos mujeres se dieron cuenta de que alguien las estaba contemplando desde la puerta.
Nick reconoció a la otra mujer. Se trataba de una tal Tammy. Era una de las amigas de Selena, otra modelo y también la compañera de otro hombre...

—Tienes el tiempo justo para recoger tus cosas y marcharte de aquí —le espetó—. Yo me ocuparé de cancelar los preparativos de la boda.
—¡No puedes estar hablando en serio! —replicó Selena horrorizada—. ¡Estamos hechos el uno para el otro!
Nick se dio la vuelta y salió del dormitorio. Mientras tanto, Selena no le perdía paso y le suplicaba constantemente que se calmara y se pensara lo que estaba haciendo. Ya en el recibidor, se interpuso entre la puerta y Nick para evitar que este se marchara.
—¡Si se lo cuentas a la gente, arruinarás mi carrera!
Nick se limitó a agarrarla y a apartarla de su camino.
—Dios mío... No se lo diré a nadie.
—Entonces, ¿por qué no puedes perdonarme? Tammy no significa nada para mí. No es como si ella fuera otro hombre o que yo estuviera enamorada de ella. Te quiero a ti, Nick

¿Que lo quería? ¿Lo habría querido alguna vez o acaso era la enorme riqueza de Nick lo que más la había atraído? Él recordó que Selena tenía gustos muy caros, que superaban incluso lo que su poder adquisitivo le permitía. A la semana de que Nick la hubiera pedido en matrimonio, le había presentado una numerosa serie de facturas que debía y le había dicho que era un desastre con el dinero. Nick se había sentido impresionado por su sinceridad y, poseído por un sentimiento de protección, le había cancelado las deudas sin pararse a pensar en lo que estaba haciendo.
Nick se concentró de nuevo en el presente y se soltó de Selena. Entonces, sin mirar atrás, salió del apartamento y se dirigió al ascensor. Entonces, levantó una mano y vio cómo esta le temblaba. De repente, la furia volvió a apoderarse de él y, tras apretar de nuevo los puños, golpeó con gran agresividad la pared. El dolor se abrió paso a través de todo su cuerpo. Sintió por fin el dolor que tanto se había negado a creer. Había amado a Selena, la había amado con todo su corazón y había querido casarse con ella.
Ella le había asegurado que aquello solo había sido sexo. ¿Acaso no había sido él suficiente para satisfacerla? Evidentemente no.

Cuando llegó a la planta baja, sus guardaespaldas se pusieron de pie para recibirlo, completamente sorprendidos de que hubiera vuelto a bajar. Sin embargo, Nick no les prestó atención y salió al exterior. Allí, aspiró el aire helado de la noche antes de cruzar la calle para acercarse a su limusina. ¿Habría estado Selena pensando en otras mujeres cuando los dos estaban en la cama? ¿Habría fingido el placer? ¿Habría sido fingido el ardiente deseo que había mostrado cuando hacían el amor? ¿Habría sido todo ello parte de un astuto plan para cazar a un marido rico? ¿Cómo podría haber sabido tan poco sobre una mujer con la que había estado casi dos años?
—Le sangra la mano, jefe. ¿Se encuentra bien?
Nick se miró la mano. Estaba muy contusionada y los nudillos le sangraban. Entonces, su mirada se encontró con la de Ezio. El hombre, que era el jefe de su equipo de seguridad desde que Nick era estudiante, lo conocía demasiado bien.
—Sí...
No obstante, no sabía cuándo volvería a sentirse normal. Él, Nick Jonas, multimillonario, miembro de una de las familias más antiguas y más orgullosas de Grecia y la fuerza impulsora detrás de Jonas Industries, una de las empresas más grandes y de más éxito del mundo. Por primera vez en sus veintinueve años de existencia se sentía humillado y rebajado como hombre.
¿Cómo iba a explicarle aquel fiasco a su madre? Alice Jonas estaba, literalmente, contando los días para la boda de su hijo y estaba ansiosa por tener a su primer nieto entre sus brazos. Era una mujer enferma, tullida por la artritis y debilitada por una serie de enfermedades. Cada semana que sobrevivía era casi como un regalo de Dios. Ya no había boda, ni la posibilidad de tener un niño que llenara su vida, ni una alegre nuera que alegrara su aburrida existencia...


Nick no había reconocido nunca antes la realidad de su situación, pero se dio cuenta de que necesitaba una esposa.
«Sammy no significa nada para mí... no es como si ella fuera un hombre...». Las insidiosas palabras de Selena hicieron que Nick apretara de nuevo los puños. No, no podía perdonarla, ni por el bien de su ardiente libido, ni por el de una madre a la que adoraba. Selena, la mujer que había amado más allá de lo que creía posible, había resultado ser una completa decepción. Había creído que conocía a su prometida completamente, pero no había sido así. De hecho, no podría haber elegido peor si se hubiera decidido a casarse con una completa desconocida. Visto lo visto, le daría lo mismo si se pusiera a pedirle que se casara con él a la primera mujer con la que se encontrara...
Tras soltar una amarga carcajada ante aquella idea tan alocada, Nick Jonas se sirvió una buena copa de coñac del bar que había a su disposición en la limusina.
Cuando el carrito de su hijo bajó repentinamente el bordillo hasta el asfalto, se sorprendió y trató de controlar la sillita. Entonces, el chirrido de los neumáticos al frenar la alertó del peligro en el que Timmie y ella estaban. En décimas de segundo. Miley tiró del carrito para apartar a su hijo, poniendo en peligro su propia vida para salvar al niño. Desgraciadamente, el mismo esfuerzo le hizo perder el equilibrio y caer de espaldas. Sintió una explosión de dolor en la base del cráneo y luego una oscuridad absoluta fue apoderándose de ella.
En aquel momento, Nick Jonas saltó de la limusina

.—¿La hemos golpeado? —le preguntó a Ezio, que había salido del vehículo tras él.
—No —respondió el hombre, colocando el carrito en un lugar más seguro—. No la hemos golpeado... el chófer la vio antes y ya había aminorado bastante la marcha. Sin embargo, esa mujer empezó a cruzar sin mirar y se cayó...
—Llama a una ambulancia, una privada de la fundación. Será más rápido —le ordenó Nick.
Entonces, se agachó al lado de la mujer y le tomó el pulso. Cuando descubrió que seguía viva, respiró aliviado, a pesar de que la piel de la mujer se mostraba demasiado fría
— No está muerta —añadió, para que Ezio, que había vuelto a la limusina, pudiera escucharlo. A continuación, se quitó su americana y la cubrió suavemente con ella. Fue en aquel momento cuando vio el rostro de la mujer por primera vez—. Dio mío... ¡Pero si es casi una niña!
Nick tuvo que admitir que se trataba de una niña muy hermosa. Tenía una delicada estructura ósea y unos rizos color bronce que le rodeaban el rostro. Con su vibrante color solo conseguía acentuar su extremada palidez.
—¿Qué está haciendo con un niño en la calle a estas horas de la noche?¿Viste lo que hizo por ese bebé? Estaba dispuesta a sacrificar su vida para salvarlo a él.
—Probablemente sea su madre, jefe —sugirió Ezio mientras colgaba el teléfono tras hacer la llamada de teléfono—. Es deprimente, pero hoy en día hay cada vez más niñas que se quedan embarazadas.
Nick miró a la joven. Efectivamente, podría tener unos diecisiete o dieciocho años, pero parecía tan inocente, tan virgen... Además, no llevaba ninguna alianza. En aquel momento, Ezio se inclinó para retirar la americana que Nick había colocado sobre la joven.

—¿Qué estás haciendo? —le preguntó él.
—He sacado su abrigo del coche, jefe. Le dará más calor. No hay razón alguna para que usted también enferme de neumonía.
—Yo estoy bien. Ojala pudiéramos meterla en la limusina... —dijo Nick. En aquel momento, el niño empezó a llorar—. Giovanni, tú eres un hombre de familia, reconforta a ese bebé un poco... —añadió, refiriéndose a uno de sus guardaespaldas. Entonces, volvió a colocar la americana sobre el abrigo para suministrar a la joven un poco más de calor—. Está helada...
—¿Timmie? —susurró Miley, de repente. Sentía la cabeza a punto de estallar, pero había reaccionado heroicamente al escuchar los sollozos de su hijo—. ¿Dónde está mi hijo?
Nick se inclinó sobre ella y la miró a los ojos, hermosos como el cielo
—Su hijo está bien. Quédese quieta. Ya viene de camino una ambulancia...
—No puedo ir al hospital... ¡Tengo que cuidar de Timmie! —exclamó Miley, al tiempo que sentía que el hombre que le había hablado con un acento tan musical le impedía incorporarse del suelo.
Ella lo miró, mientras el desconocido se dirigía a otra persona a la que la joven no podía ver.
—¿Has llamado ya a la policía?
—No, por favor, a la policía no... —Suplicó Miley—. ¿Es usted el tipo que estaba en el coche? —añadió. El hombre asintió a modo de respuesta—. No necesitamos ni una ambulancia ni la policía. Me encuentro bien. Me tropecé y me caí. Solo perdí la consciencia durante un segundo... eso es todo...

Cuando Nick salió de la limusina a la entrada del hospital, no presentaba un aspecto tan espléndido como de costumbre. Iba manchado de pies a cabeza con migas de galleta y partes de la tela de su traje estaban empapadas de agua. Además, la falta de sueño le estaba haciendo sentir los primeros efectos de las consecuencias del cambio horario.
Ezio trató de sustituir a su jefe en el cuidado del niño, pero a Timmie no pareció gustarle, por lo que se agarró frenéticamente al cabello de Nick.
—Si no le sonríes, no le caerás simpático —dijo Nick, con voz cansada, mientras se colocaba al pequeño sobre el hombro—. Es muy nervioso.
La recepcionista lo saludó casi como si fuera un miembro de la familia real y lo acompañó al cómodo despacho de su amigo para que esperara allí. Inmediatamente, llegó una enfermera para hacerse cargo del pequeño.
—Necesita comer... y otras cosas —le advirtió Nick, mientras el pequeño se aferraba a él con todas sus fuerzas. El miedo que parecía adivinarse en el llanto del niño resultaba enternecedor.
Pasó una hora antes de que John Coulter, el director médico del hospital, acudiera al despacho para informarlo del estado de la enferma.
—Creo que esta noche has salvado una vida, Nick—le dijo su amigo—. Esa joven tiene los primeros síntomas de hipotermia. Lo mejor que le pudo pasar esta noche fue caerse delante de tu coche. Ese niño y ella podrían haber muerto antes de que amaneciera...
—Noté que no llevaba abrigo, pero supuse que hubiera llegado a su casa antes de que el frío pudiera haber hecho estragos en ella.
—En realidad, estaba pensando en pasar la noche vagando por las calles... No tiene casa. ¿No lo sabías? —le preguntó John. Nick, frunció el ceño, muy sorprendido—. Tendré que llamar a la trabajadora social que haya de guardia, aunque siento muchos remordimientos por hacerlo. Esa muchacha está aterrorizada de que le quiten al niño, aunque no creo que eso sea muy probable. Sin embargo, no pude convencerla de lo contrario.

—¿Cómo están?
—El niño está perfectamente, pero la madre es otro asunto. Es solo piel y huesos. Necesita comer bien y que se la cuide. No muestra señal alguna de abusar de las drogas o del alcohol, lo que dice mucho en su favor. Por el acento, debe de ser de Somerset...
—¿De Somerset?
—Sí, creo que sí, aunque podría estar equivocado. Lo que importa es que Miley es una joven de pueblo y que no tiene ni idea de cómo sobrevivir en una ciudad como Londres. Me imagino que por eso está en ese estado...
—¿Miley? ¿Es así como se llama? ¿Podría ir a verla?
—Este hospital es tuyo...
—No, pertenece a la fundación Lombardi, no a mí personalmente —lo interrumpió Nick, muy secamente.
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Chica/os: Espero que les guste la nove que elegi para subir, a mi en lo personal me gusta mucho, iba a subir otra pero me arrepenti, pero bueno esta sera la que subire, y bueno luego la otra :B, les recuerdo, esta noevla PERTENECE a una adaptacion Niley de EL FORO UNIVICION de la novela "Pasion Griega" de Lynne <3. Recuerden dejar los link de sus novelas y asi las publico, las quiero y comenten cuando puedan
 
                           Varyy














NO es el fin de blog:

Hace ya casi un mes que no subo ninguna entrada y realmente me da pena y vergüenza con migo misma por haberlas dejado abandonada sin el decir porque...definitivamente el tiempo, desde que entre al colegio se me ha disminuido en un 90%, llego a casa realizo el millón de tareas que me mandan y luego termino agotada, trato de pasar tiempo con mis amigos y poder dormir.

También he estado algo baja de animo y se los confieso, quería cerrar y borrar el blog, pero una persona muy importante en mi vida me dijo que no lo asiera ya que este blog pertenece a mi vida, es parte de mi historia, de quien soy y quien quiero ser, y creo que de las que me siguen desde A different Marriage lo saben…este blog cambio mi vida y me eso una persona más consiente, aunque no lo crean rezo por ustedes todas las noches pidiendo a dios que me las bendiga a ustedes y mi familia, gracias a todas las que me asieron saber su preocupación de como era mi estado y el estado de mi país, por los últimos acontecimientos, gracias mi Geo y Alba especialmente, espero que todas se encuentren muy bien.

Digamos que voy ha dejar la novela "Friends, Sex, Love or Money?" en suspensión hasta mas vacaciones de invierno, que es donde tendré tiempo, pero este periodo no las dejare votadas, les subiré novelas del Foro Univicion, donde las chicas adaptan las novelas de Lynne Graahamn, una gran escritora, bueno…solo si ustedes quieren, prometo ser puntual y subirles ha diario ya que será solo copiar y pegar ya que las pase a word...encero lo siento de verdad, y también les dejare un link de una amiga que la quiero mucho que es Anita de su blog que me gusta mucho: http://anita-aguilar.blogspot.com/ ella hace Novelas Niley y bueno es mi sucesora xD. También déjenme los Link de sus novelas y los iré publicando en el blog para que entre ustedes mismas vallan leyendo noves y no se aburran :D

Chicas siento que el blog ha perdido mucho interés y se que es !00% mi responsabilidad y quiero volver a recuperarlas a ustedes como lectora sy recuperarme a mi como escritora...se que deben estar desepcionadisimas con migo y que ya echaron a la basura el link de mi blog, pero restáurenlo, no puedo pedirles que comenten como locas, no...me conformare con lo que haya por que según el esfuerzo ustedes comentan, y yo he perdido su confianza y eso me ha tenido triste, iremos poco a poco, lo se..quiero que les quede claro que las sigo queriendo mucho y bueno les dejare altiro la introducción de la novela del FORO UNIVICION hecha por mi, ya que no tiene introducción.

Una vez mas las quiero muchisimo, espero que estén bien, y bueno sigan leyendo mi blog que aunque por ahora no subiré novelas mías, me di el tiempo de buscar las mejores y pasarlas a word...quiero que las disfruten y me disculpen, apenas pase todo este caos del colegio, seguiré subiendo mis propias novelas...mis creaciones, digamos que ahora leerán lectura profesional de una escritora que me encanta que Lynne como ya les dije y bueno…

Las quiere su escritora de Siempre Varyy que las adora mucho


                     & perdonenme...